La Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas lamenta que el porcentaje de titularidad de las mujeres sea aún residual

La organización reclama en el Día de las Mujeres Rurales mayores políticas y esfuerzos para reducir la brecha que aún persiste en las zonas rurales

La Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas, en la cual está integrada ISMUR, tras analizar el informe anual 2015-2016 publicado por ONU MUJERES, insiste en que aún queda mucho por hacer para vencer la brecha de género en el medio rural. Por este motivo, en el Día Internacional de las Mujeres Rurales reclama mayores políticas y esfuerzos por parte de las Administraciones para reducir la brecha que aún persiste en las zonas rurales.

Según el informe de ONU Mujeres, sólo el 20% de las mujeres son titulares de explotaciones/actividades de economía productiva. En España, más del 70% de los titulares de explotaciones agrarias son hombres lo que muestra que la ley de titularidad compartida, que fue pionera en 2011 del reconocimiento de los derechos de las mujeres, cuatro años después no ha tenido la acogida esperada, sobre todo teniendo en consideración que, según los datos del MAGRAMA, sólo existen 200 explotaciones a nivel estatal registradas.

Junta directiva de ISMUR en una imagen de archivo / ISMUR

Junta directiva de ISMUR en una imagen de archivo / ISMUR

La Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas quiere reivindicar e insistir sobre el importante rol que desarrolla la mujer en las zonas rurales y la necesidad de contar con herramientas y medidas eficientes para su promoción y visibilización, que no queden en papel mojado y vayan encaminadas hacia una transformación transversal, en todos los ámbitos.

Rosa Arranz, vicepresidenta de la Unión de Mujeres y presidenta de ISMUR:

Rosa Arranz, presidenta de ISMUR

La organización afirma que los primeros pasos ya están dados y hay que seguir el resto del camino para construir una sociedad de igualdad para lo que se necesita la implicación de todos los agentes sociales, políticos y económicos; desde organizaciones agrarias, asociaciones de mujeres y todas las administraciones locales, regionales y estatales. Las leyes o los planes necesitan de presupuestos reales y creíbles que las sustenten para poder hacerlas efectivas. Solo con escribirlas y publicarlas no vale.

En estos momentos se necesita una visión transversal de género que cale en todas las áreas o programas si se quiere conseguir una mayor justicia y cohesión social en el mundo rural.

No queremos en este día olvidarnos de las mujeres y niñas de aldeas remotas que se dedican a la agricultura, la pesca  y el pastoreo y que se encuentran en una situación límite en relación con la inseguridad alimentaria; los desastres ocasionados por los cambios climáticos, un menor control sobre las tierras que los hombres, un acceso limitado a insumos, semillas, créditos o financiación, una falta de acceso a servicios, como la salud, la educación, el agua, condiciones de salubridad y transporte y, en muchos casos, padeciendo situaciones de violencia extrema, obstáculos que agravan su condición de pobreza.

Ellas son agentes clave en los sistemas alimentarios, como pequeñas agricultoras y encargadas de garantizar el sustento de sus familias, ellas son motor de desarrollo económico  y sin embargo sus voces no son escuchadas.

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